miércoles, octubre 21, 2009

(Florecimiento 5117)



Otra forma de florecer sin flor. O florecimiento como antecedente necesario de esa tristeza profunda del cielo raso aún blanco. Blanco sin pétalos de orquídea de ahorcado. El encierro multiplicado en flor que se sabe muerta antes de posarse en un cuerpo que se abre. Se abre hasta el éxtasis de inmanencia sin abrazo, sin ombligo. Flor que no miente a ese cuerpo un aire menos respirable en el espiral semántico de la disolución. Antiguas formas que se despojan de todo entusiasmo móvil, ígneo, vital, transmigratorio. En la inminencia tantálica de un pan sin pétalos sumergido en orines venéreo. Acaso flor abyecta que pide otro escenario, otra culpa. Flor suicidada que suplica más bocas que la chupen o terciopelos oscuros que la contengan. El encierro aumenta esos derrames en la helicoide que no se alcanzan a divisar desde la cruz. La cruz que florece transparencia animal y amatoria, sin flor ni paredes blancas alrededor.


Foto unsologato.

miércoles, octubre 14, 2009

Otro círculo de asco y de pena



Los círculos de asco y de pena pasean con sus gatos muertos bajo cielos agujereados en pechos sin mercancías. No está el comprador ni el vendedor. La transacción sucede en el vacío. Los agujeros en las manos dejan pasar el agua que el sediento desarraiga para sus árboles. Árboles que siempre se abrazan, aunque los círculos de pánico y tristeza dibujen en las pieles cópulas reactivas o caminos que no conducen hacia el próximo charco de vómito con vista al río y horizonte desmesurado. Hay siempre un sexo salvífico entre los círculos de oscuridad y de congoja aunque el fetiche de esperanza no logre los objetivos de la letra pequeña. Se descuartizan geometrías que deberían refugiar a los árboles o a los barcos que se alejan. Árboles que se abrazan para que el aire no pierda transparencia entre círculos de asco y de pena.

Foto unsologato.

lunes, octubre 05, 2009

(Crispación 5099)


Crispación de cielo derramado. O boca entreabierta en desaliento que no es mueble indiferente: cama o mesa. Placer que detiene el avance de las paredes. Entrega inmediata sin destinatario, sin remitente. Silencio de un ombligo a otro ombligo. Persecución de un abrazo que no contagia suficiente tedio. O el remolino que devora la capa más superficial del beso. Y otro beso que no desmiente el anterior. Aunque no se conjure toda la piel en boca. Todo el insomnio. Todo el deseo que repite las formas de pararse y acostarse, para una misma penetración de sentido. O sinsentido, que no sea cópula. Bella cópula. Pero deviene en ventana que transmigra esos cuerpos hacia luz más inestable. Luz que no es evidencia de nada, ni consuelo, ni entendimiento de pieles que se acurrucan toda la tarde de lluvia. Luz envilecida por la lluvia. Luz en abrazo de cuerpos que crispan el cielo derramado.


Foto unsologato.

El Tiempo Buenos Aires Aerod.