sábado, mayo 08, 2010

(Agua 5280)



Ya no es la desesperación del agua buscando curso que vacíe la casa. El agua sin cicatriz. El agua sin cristal, ni cruz en los días abiertos. Ni las manos, ni la cara llevan marcas del desquite. La intemperie sigue invicta de huesos y pieles. El fluir es bendición celebratoria de un cuerpo en otro cuerpo. El agua verde de un pato blanco transmuta el concierto de dos solistas de la misma orilla. La isla hembra ha sido soñada por el barco macho. Mar de cemento en derredor. La isla hembra abordó ese navío para sus viajes solares. El agua abraza y ensalma. Canto de bienvenida. Devoción transparente del otoño. El agua abre círculos de cielo en el fluir de los amantes.

Foto unsologato.
El Tiempo Buenos Aires Aerod.