miércoles, marzo 25, 2009

(Puzzle 4923)



No están todas las piezas. Fondo de oscuridad. Mesa o piel. Los ojos desfondados de tanto mirar el detalle de una pupila anegada. Caricia o deriva. No es armar un ojo ni un cuerpo con el pecho agujereado. No es jugar a la muerte. O resistirse eligiendo ciertos colores o pánicos. Pero los agujeros abundan en superficies y honduras. Puede ser un hombre desnudo atado a la espalda de una mujer también desnuda. Y ambos inmovilizados por la propia dinámica del juego. Si es que es un juego. O sólo pasatiempo del destiempo. Mientras uno identifica las piezas que faltan, el otro se entrega a una alegría que no encaja con ninguna fiebre, árbol, cielo o cópula. La cópula siempre asegura un mínimo de equilibrio entre las partes. Así pueden seguir por un tiempo armando un amor de cartón al que le faltan piezas.



Foto unsologato.

lunes, marzo 16, 2009

Sobre una imagen de Marcel Duchamp



Gira la luz taciturna centrípeta. Pero sin boca-ombligo que devore esa claridad. Por no decir manos vacías. Otra vez vacías girando sobre sí mismas sin eje de memoria. Sin huesos de pavimento. Sin piel que merezca árbol o pecho. Sin repetir los gestos mínimos que el desasosiego exige a sus voluntarios. Pero voluntad giratoria en el vacío. Sin ojos que traicionen la mucha o poca luz que depara el ritmo de la pregunta o la cópula. Como animales para el sacrificio recortados con tijeras de cristal. O soles calcinatorios en la no-piel del cielo. Sin nadie que de vueltas la manivela de luz verdadera. Girando en concentración crispada ante la inminencia de la catástrofe para aliviar al desesperado.

Foto unsologato.

martes, marzo 03, 2009

Plantita de la amada



Ella mirando la plantita una tarde de Duchamp y la plantita iluminándose toda como si ella se desnudara contra las chapas que el barrio real ha multiplicado como telón de fondo aunque ningún foro sustente la obra que allí se representa por puro azar lumínico o el poder de su mirada transformando la plantita en fotosíntesis de entrepierna chorreante en esa luz que también abre cuerpos y los mueve rítmicamente a diestra y siniestra de lo que somos capaces de atesorar en un gesto que sólo cuenta para la luz en su quehacer de plantita o sus ojos de hembra multiplicados vegetalmente en alegría sin sombra.


Foto unsologato.
El Tiempo Buenos Aires Aerod.