martes, octubre 26, 2004

Negación 3424

Negación 3424

negación de la luz
en cuatro líneas paralelas
a la tristeza del hombre
que sólo cree en sus ventanas

negación del poema
que afirma la luz
en la tristeza del hombre
que cambia de andén
cuando las ventanas sueñan
el rostro de otra negación

jueves, octubre 14, 2004

Querida @


De un tiempo a esta parte la @ se ha convertido en la letra más hermosa de todos los códigos de escritura, la más deseada y enigmática, la que tiene el poder sobre nuestros nombres y direcciones.
Desde que somos seres exclusivamente epistolares vía electrónica la @ acapara el interés de todos y permite soñar nuevos horizontes de escritura continua e infinita. Es tal su poder de seducción que nos es imposible imaginar un solo día de nuestras vidas sin que ella aparezca en las pantallas.
Lo que somos y lo que otros creen que somos, está definido por los mensajes que enviamos a través de la red.
El verbo amar se ha convertido en una derivación necesaria y suficiente del verbo escribir (más concretamente teclear) y el verbo soñar en un justificación del mismo verbo frente a la pantalla.
El sueño de los poetas y escritores es más real que nunca, todos somos escritores electrónicos, aunque sólo algunos son poetas. Todo es pantalla y mensaje al servicio de esa pantalla que transforma el tiempo y el espacio.
Dicen que somos más fríos y que necesitamos, perversamente, de la distancia y de la ausencia para que podamos seguir siendo estos constantes simulacros digitales. Los pesimistas de turno hablan de deshumanización y del reemplazo del hombre por la máquina. Los que dicen eso son los que no tienen a nadie a quien enviarles sus correos electrónicos y quienes nunca reciben una caricia en forma de link o un archivo adjunto donde se declaran las cosas más hermosa jamás escritas frente a una pantalla.
Somos lo que escribimos y eso a quién podría molestarle, no se dan cuenta que de esta forma se acabarán las guerras y el hambre, y que todo será parte de una red de mensajes, de un laberinto inextricable de direcciones y sitios donde sólo habrá espacio para la creación de nuevos mensajes.
Otros, de ceño aún más fruncido, dirán que esos mensajes serán superficiales y banales y que ya nada importante se podrá decir, por el defasaje cuantitativo de esos mensajes. Es posible que así sea, pero quienes dan ese tipo de opiniones exageradas son los que todavía no han descubierto los íconos que permiten enviar sonrisas y flores e intercambiar paisajes que aún no han sido soñados. Los agelastas de siempre, los que deben reiniciar el computador a cada rato porque los programas no les corren bien o los que se persiguen con la inminencia de virus que lo destruirán todo.
Esto es un juego, señores, y nuestro deber más sagrado es jugarlo, y hacer que se vuelva infinito y que nuestros nombres se pierdan en ese infinito y se diluyan los rostros, las penas, los afanes y las ambiciones. Cuando eso suceda tendremos algo de paz y una luz tenue y aterciopelada saldrá de la pantalla que contendrá la única realidad posible.
-¿Cuál es tu dirección de correo electrónico? Le preguntó la liebre a la tortuga y se envió a sí misma y llegó segunda porque la tortuga ya hacía un tiempo que había reemplazado su caparazón de carey por otro de cristal líquido donde la fábula se seguía desarrollando y aumentando su contenido según las variaciones que soñaban los lectores en línea.

viernes, octubre 08, 2004

Sin título relativamente cierto.

Sin demasiado que decir pero insistiendo en el simulacro, porque ella pregunta y tiene esperanzas. Aunque las esperanzas suelen ser bobas como decía Julio, que sabía mucho más de todo esto que nosotros, que apenas tenemos un espejito en las manos y lo damos vuelta y tratamos de ver esa estrellita que aún no tiene nombre...
El nombre de esa estrellita, podría ser Vlady Kociancich o Almodovar o Beckett o Brahms o Mozart o Klimt o Fellini o o o o... demasiadas disyunciones fallidas...
Se vuelve a empezar porque Joseph K nos espera en una esquina de la ciudad para preguntarnos cualquier minucia. Las minucias también valen y se parecen a los gorriones y a las miguitas que los gorriones agradecen. Ese tipo de alegrías nos hacen creer que el sol no es un simulacro, que la vida y el amor no son magias parciales, que el próximo casillero de este blog va a estar un poco mejor soñado...
Hasta la vista...
Te abrazo la ausencia... y teneme paciencia...
Chau.

martes, octubre 05, 2004

Ni pío...

-Che, Gato, hace un pedazo de tiempo que no decís ni pío, qué pasa?
-No pasa nada. Me llamo a silencio...
-Pero no decís ni esta boca es mía de tu librito que acaba de salir.
-Decilo vos.
-Bueno, dale, es un libro de poesía con fotografías (retratos) de los habitantes de la Isla Robinson Crusoe, se titula "Los rostros de Robinson".
-Correcto, ya estás contento?
-¿Puedo decir el nombre del autor?
-¿Para qué si todos los rostros son el mismo rostro y todos somos Nadie?
-Bueno, dejémoslo ahí, entonces. Buenas noches.
-Chau...
-Y el nombre de la editorial...
- Otro día...
El Tiempo Buenos Aires Aerod.