domingo, marzo 18, 2012

(Cielo de la Sinfonía Nº 18 K. 130, de Mozart por Trevor Pinnock)



mira el cielo
mira la pared
de cinco metros de altura
mira el árbol

le dice al cielo
que no es más
que un agujero
entre la pared
y el árbol
un agujero
atravesado
por pájaros
que esa tarde
no comerán
de su pecho


Foto unsologato.

domingo, marzo 04, 2012

(Bach. Violín sonatas. Mullova-Dantone)






cambió el color de la tinta:
la tierra no desespera
las baldosas se mantienen firmes
sobre tu torso
que anoche
fue lamido
y besado
por la mujer
que siempre
mueve el cielo
de un lado al otro
de la música


Foto unsologato

domingo, julio 03, 2011

(Negatio 5455)



Negación no abierta en desprevenido asfalto que hunde cuerpos y los reflota en un decir ahogado de espaldas al aire que ya ninguno respira de rodillas en plaza inundada de mierda cánida miserere de gatos acechantes en redundancia de conjunto vacío que estremece sólo ventanas de conjeturar plexos que se agujerean mutuamente en un desasimiento cada vez mayor sin bisectriz de ángulos rematados con un disparo en la boca angular de esa esquina sin beso-árbol en destiempo también circular cochorro de ouróboros inquieto y el lamento sin asco sonrisa cartón de ausencia.

Foto unsologato.

domingo, mayo 08, 2011

Agua nocturna



Única agua potable de esa noche: interrogar negaciones circulares. Ouróboros bien amaestrado en el no y el ni de piel vacía. Manta negra con agujeros no sanguíneos cubriendo ambos cuerpos que yacen desnudos antes de la furibundia de animales tiernos. O el cansancio de la mesa donde uno de ellos no apoya la espalda para escribir en el cielo raso del otro sentencia con menos acero. Una vez más, no retuercen las sombras con idéntico entusiasmo. No sangran por las mismas concavidades de veneración. No estrangulan gorriones para que el cielo tenga ombligo de salida. No guardan sus abrazos en detritus mejor labrados. No responden a la linterna cegadora ni quiebran el vidrio del pecho sin horizonte.
Beben esa agua por el rumor de un mar lejano.

Foto unsologato.

miércoles, abril 13, 2011

(Agua verde 5429)


Los reconoció por la forma de abrazarse al agua verde. Sin ojo de cielo, sin piel que acariciara el acero que más tarde cortaría la lluvia de venas etílicas. En ese claustro de aguas y alcoholes fue que un cuerpo desapareció del paisaje de otro cuerpo. Como cualquier animal que no se atreve a desgarrar el pecho que le ha sido tatuado con las precisas instrucciones de una orilla. El otro cuerpo también dejó de yacer en ese pavimento, aunque otros desesperados en su ternura divisoria de aguas continuaran un tiempo más contemplando la quietud del agua verde. Agua verde sin ojo de cielo. Agua que no se refleja en la hoja del cuchillo que lamerá la piel hasta el fondo de los huesos.
Foto unsologato

martes, marzo 22, 2011

Hoy sí.





Hoy sí, mañana tampoco, el entonces un poco desmembrado a cielo despavorido: cuerpo a cuerpo del inmóvil. O la cópula frágil del violón y el clavier en distancia de suficiente domesticidad. Pero el nunca del alcohol nocturno resucitador de estrellita de constelación apócrifa. Así como entra y sale de lengua en lengua pro silencio. Saliva vertiginosa hasta que cambia el ritmo de la fornicatura dodecafónica, con o sin entrada de orquesta a pleno. Pero el charco seguro de sudor al borde del lecho donde la navegación de los camaradas elige siempre puerto de aguas profundas para ahondar la noche. Un vasito de vodka psicopompo y sonrisa pintada en la cuadragésimo tercera pared izquierda del laberinto. Aunque quisieras que la hembramada se abrazara a tu pecho con viñetas de un cristo de messiaen. La única hostia en ese laberinto es la piel del otro.

Foto unsologato.

miércoles, febrero 16, 2011

(Paisaje urbano 5409)



Apenas se bifurca vida en vendaval mientras se desgaja el cielorraso sin ninguna domesticación. Los cables no coagulan luz de la tarde. No es oscuridad de lágrima de petróleo alimentando la llama que no cuerpea suficiente goce. Hay placer de vientres eléctricos y sexos paroxísticos pero muebles cansados, paredes exhaustas. Devoción de cemento laboral a orillas del mar de mierda dulce donde toda embarcación flota al revés de su ombligo. El coro no canta muertes ajenas. No canta muertes el coro. El vedarca fresquito de esa esquina de Almagro no sabía que los pasajeros del bondi darían vuelo a sus pájaros de precisa compasión. La ciudad con un código de barras tatuado en el pecho de un árbol. Un árbol que quiere seguir siendo humano.

Foto unsologato.

domingo, enero 16, 2011

Lluvia del 16 de enero de 2011



Llueve sin cuerpo. Llueve sin cielo.

Lluvia de no decir todas las gotitas que caben en la boca. Boca de lluvia tajeada por pájaros. Lluvia de mirar más lejos. Transparencia del animal que va a morir. Lluvia para nadie. Lluvia sin tierra, sin trigales, sin pecho abierto. Lluvia de pezones erguidos y verga dura. Lluvia adentro de la casa: gotera con paraguas en el culo del propietario. Lluvia sin techo. Lluvia sin caricia de gatos. Lluvia con la sinfonía trece de Shostakovich. Lluvia que lava la herida amorosa del minotauro encerrado en su mirada de bestia y de hombre. Lluvia sin memoria y lluvia de aquél invierno de niña embarrada en islas lejanas. Lluvia de no saber y pedirle al mar que una sola gotita llegue al fondo. Fondo de lluvia. Lluvia sin cuerpo y sin máscara.

Foto unsologato.

viernes, diciembre 10, 2010

Dos prendas






Camisa blanca camina. Pantalón negro camina. Pared gris camina. Calle gris pavimento camina. Avanza camisa blanca. Zapatos, pantalón negro, también avanzan. Dirección única: certeza blanca camisa, pantalón negro. Ni auto en la calle ni palomas en el cielo. Camisa blanca sin mancha de mierda de palomas, sin mancha de cemento, sin manchas de cielo. Pared gris, pared blanca, camisa blanca graffiti negro. Ningún nombre legible. Quizás señal consolotaria, difusa. Camisa blanca sin mancha roja del lado del corazón. Camisa blanca sin mancha roja en la espalda (acero aún no escupido de fuego). Camisa blanca avanzando siempre por calle gris. Pantalón negro sin macha roja a la altura de las rodillas, a la altura del sexo. Camisa blanca que no se arranca para caminar otra piel, otra muerte.

Foto unsologato.

sábado, noviembre 27, 2010

43 cicatrices de cumpleaños



Antes eran albatros que cumplían mares de años, mares de ínsulas sobrevuelo de plumas blancas variopintos naufragios. En la actual no-viembra la cara mutó fantasmal. La propia historieta untada con jalea de incertidumbre radical. Ma non troppo. Porque lahembramada pintó cicatrices negras para jugar noches de placer extremo expanto. Hasta que un goce vencido lo arroja al fondo de su propia náusea musical de obsesiones. No sabe si Bach o Messiane, pero sí piano vaginal y un único violín alucinatorio: cópula ritual perfeccionada con cada paso rasante del albatros sobre un mar de cemento que simula la nada.
Cicatrices que irán sumando amor al árbol del pecho y desaparecerán de esa orilla como todo rostro de hombre o albatros.

Foto unsologato.

viernes, noviembre 19, 2010

Vasos de culo



Todos los vasos de culo. Cristal de sangre. Cristal de malbec. Alcohol de herida cotidiana. El culo de cada vaso en noche húmeda. Con vagina o sin vagina para circular el aire. Aire que alucina vientos racimos vasos reluctantes. Cristal de saliva. Aire negro de cristal. El culo de los vasos no mira nada de otros agujeros: corazones o tripas que se derraman en cristal de vómito blanco. Cristal de pus-pez-paz. Penicilina o clonazepán. No solamente la kínesis del somatizador que saca en sus harapos a relucir las vísceras. Cada pájaro de cristal a su carroña inmaculada. Y los vasos de culo limpitos mirando una escena menos desdichada: cómo se abren ventanas que aún no han sido trazadas por mano temblorosa.

Cristal de cada boca en su beso sin fondo.


Foto unsologato.

miércoles, noviembre 10, 2010

Pared-Piel-Papel



De pared a pared. Ni siquiera piel de papel. Papel de pared en piel de labio interior que permita escribir o no escribir: vagina dulce o sólo eyacular cuatro palabras. Cuatro, no más que cuatro pezones. El exacto número de paredes que aniquilan la intemperie. Así con cuatro dedos cercenados chorreantes de sangre usados como lapiceras que no señalan la pared más telúrica. Apoyar el oído en ese papel pared A4 y no escuchar el gemido ni la radiofonía del pletórico en huestes dérmicas. O manos vacías. Sin que importe la cantidad de dedos A4 en toda la pared de papel. Y una sola mancha roja casi negra en el vómito que cauterice definitivamente la grieta. Esa grieta en la piel pared donde supura otro sol.

Foto unsologato.




jueves, octubre 21, 2010

(Salida 5371)



Vos me decías aguaviva, ahí la salida. Y yo cegueramente solo el cartel indicador: labio-vodka-labio. Tren rojo para besarnos en estaciones donde no se abren las puertas. Todo bajo tierra. Subcielo de subpiel en cópula certera como única perfección posible. Y había tanto mar en esos abrazos que cantaban pinares y piedra de sacrificio. Pero vos repetías salidas con letras blancas y la sangre volvía a estallar. Aunque no fuese verdadera sangre, sólo el tumulto pegajoso de una sustancia ansiolítica que permanecía siempre idéntica a una porción exacta de duda: títere sin cabeza.

Los cráneos de ambos rodando por el andén y nadie que los patee hasta la salida.


Foto unsologato.

miércoles, octubre 06, 2010

El pan





Sudor de la mano garra que moja el pan. Beber la saliva del amo, su jugo vaginal. Maldición de la supervivencia cotidiana: oración del decapitado. Tu cabeza y mi cabeza golpeando el cielo doméstico de noches desnudas aceradas. Ganarse el pan para que el techo no caiga sobre las espaldas de los cansados. Engranaje que hace girar todo lo que no es aire. Cordial asfixia de cada quien frente a su pantalla enviando mensajes de mercantil salvación digital-anal. Y no es un juego el pan. Todo tan serio en serie: movimientos del futuro cadáver que diariamente se dignifica en el afán de su labor.

Los dioses no trabajan o sólo laburan de muertos.

Foto unsologato.

domingo, setiembre 12, 2010

Cheshire





Acaso me descubro una sonrisa que quedará flotando en medio de la oscuridad. Una sonrisa no del todo etílica, no del todo dialéctica. Una sonrisa que no lleva la noche hasta las últimas consecuencias de un cuerpo cansado. O tal vez sea una sonrisa de árbol con flores amarillas al mediodía y no mi sonrisa. O una sonrisa de gato que sabe elegir un tejado voluptuoso eyaculado de sol. No hay trucos de luz en esos dientes y boca que hacen del silencio un cielo crispado. Quizás sea una sonrisa humana que ajuste penumbras de cemento frontal o parietal. Y el libro se abre en esa página que no alcanza a ser leída con los puños apretados. O es tu sonrisa desnuda mientras te acariciás los pezones que apuntan al sol donde todo sonríe sin paredes, ni pantallas. Acaso la sonrisa que me descubro esta noche de jueves sea real, nada más que real.

Para M. amada.

Foto unsologato.
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