jueves, octubre 14, 2004

Querida @


De un tiempo a esta parte la @ se ha convertido en la letra más hermosa de todos los códigos de escritura, la más deseada y enigmática, la que tiene el poder sobre nuestros nombres y direcciones.
Desde que somos seres exclusivamente epistolares vía electrónica la @ acapara el interés de todos y permite soñar nuevos horizontes de escritura continua e infinita. Es tal su poder de seducción que nos es imposible imaginar un solo día de nuestras vidas sin que ella aparezca en las pantallas.
Lo que somos y lo que otros creen que somos, está definido por los mensajes que enviamos a través de la red.
El verbo amar se ha convertido en una derivación necesaria y suficiente del verbo escribir (más concretamente teclear) y el verbo soñar en un justificación del mismo verbo frente a la pantalla.
El sueño de los poetas y escritores es más real que nunca, todos somos escritores electrónicos, aunque sólo algunos son poetas. Todo es pantalla y mensaje al servicio de esa pantalla que transforma el tiempo y el espacio.
Dicen que somos más fríos y que necesitamos, perversamente, de la distancia y de la ausencia para que podamos seguir siendo estos constantes simulacros digitales. Los pesimistas de turno hablan de deshumanización y del reemplazo del hombre por la máquina. Los que dicen eso son los que no tienen a nadie a quien enviarles sus correos electrónicos y quienes nunca reciben una caricia en forma de link o un archivo adjunto donde se declaran las cosas más hermosa jamás escritas frente a una pantalla.
Somos lo que escribimos y eso a quién podría molestarle, no se dan cuenta que de esta forma se acabarán las guerras y el hambre, y que todo será parte de una red de mensajes, de un laberinto inextricable de direcciones y sitios donde sólo habrá espacio para la creación de nuevos mensajes.
Otros, de ceño aún más fruncido, dirán que esos mensajes serán superficiales y banales y que ya nada importante se podrá decir, por el defasaje cuantitativo de esos mensajes. Es posible que así sea, pero quienes dan ese tipo de opiniones exageradas son los que todavía no han descubierto los íconos que permiten enviar sonrisas y flores e intercambiar paisajes que aún no han sido soñados. Los agelastas de siempre, los que deben reiniciar el computador a cada rato porque los programas no les corren bien o los que se persiguen con la inminencia de virus que lo destruirán todo.
Esto es un juego, señores, y nuestro deber más sagrado es jugarlo, y hacer que se vuelva infinito y que nuestros nombres se pierdan en ese infinito y se diluyan los rostros, las penas, los afanes y las ambiciones. Cuando eso suceda tendremos algo de paz y una luz tenue y aterciopelada saldrá de la pantalla que contendrá la única realidad posible.
-¿Cuál es tu dirección de correo electrónico? Le preguntó la liebre a la tortuga y se envió a sí misma y llegó segunda porque la tortuga ya hacía un tiempo que había reemplazado su caparazón de carey por otro de cristal líquido donde la fábula se seguía desarrollando y aumentando su contenido según las variaciones que soñaban los lectores en línea.

3 Comments:

Blogger miursa larante said...

Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

octubre 27, 2004 1:42 p. m.  
Blogger miursa larante said...

Interesante reflexión poética de algo que sólo algunos tenemos el placer de experimentar...
Lo que mi me gusta del famoso caracter, es la ambigüedad que contiene... una a y una o, aquellas pequeñas letras que diferencian en general lo masculino de lo femenino, vueltos uno, de tal forma que las cosas pueden cambiar, y ser masculin@s y fememenin@s...
Es una cosa que confunde, confunde..

poesí@...
¿y qué artículo le ponemos a esto ahora?

octubre 27, 2004 1:45 p. m.  
Blogger unsologato said...

Gracias por acariciar esta "@" con manitos de ángel exterminador... Unos días después de publicado estuve por eliminar este desquicio, pero quedó. Son misteriosos los caminos del laberinto...

octubre 28, 2004 9:13 a. m.  

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