lunes, abril 10, 2006

El busca palabra.

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Puede ser “nada”, puede ser “mujer” o “viento”, puede ser “cornisa”, “cópula” o “algo”. No tiene que ser necesariamente bella ni cargada de historia, ni de eso que algunos ingenuos llaman poesía. Dejo que el azar me la traiga en un sorteo previo que realizo antes de salir a la calle, a veces uso dados y otras veces corto papelitos con números de páginas del diccionario. Busco la palabra en cualquier parte: carteles de publicidad, afiches de cine, grafitis callejeros, titulares de periódicos o letreros de recorridos de micros o buses. Cuando encuentro la palabra le saco una foto. Regreso a casa contento con la palabra capturada, la voy repitiendo, atesorándola en voz baja. Una vez en casa bajo la foto al computador, la amplío y la imprimo. Después pego la impresión en una pizarra que tiene un marco dorado algo rorocó que he confeccionado a los efectos del ritual. Después viene la parte más gozosa del rito: cuatro horas ininterrumpidas de contemplación, la miro, la leo, la releo, la olvido, la vuelvo a leer y a acariciar; entablo con ella un diálogo secreto e íntimio; nunca me defraudan sus revelaciones. Finalmente guardo la foto en una carpeta y al día siguiente salgo a buscar otra. Puedo pasarme semanas y hasta meses buscando la palabra que debo encontrar según me lo ha dictado el azar.
Algo se ha alterado en esta última jugada: el tiempo se ha extendido más de la cuenta. Llevo más de un año recorriendo calles de diferentes ciudades y tratando de encontrar esa palabra. Una querida amiga, viendo el patético estado en que me encuentro, me ha sugerido piadosamente que si no la encuentro en un plazo prudente ella me facilitará los medios para que abandone este juego en forma definitiva: sobredosis de insulina o un revólver calibre 38. Ella quiere que elija el fuego, no le tiene miedo a la sangre. Me promete que si lo hago con un disparo certero escribirá la palabra con mi sangre, le sacará la foto, la contemplará (quizás con cierta tristeza) la imprimirá, la guardará en mi carpeta y continuará ella con el juego.


Foto unsologato, Santiago de Chile.

8 Comments:

Blogger franhilz said...

las ansias de encontrar
pero no de buscar
si no
de que el encuentro lo produzca el azar

mejor -
las ansias de ser hallado
por el destino
dibujado
en signos geométricos llamados letras

más mejor -
las ansias de sentirse ungido
por algo o alguien
que llamamos destino
que viene representado
por unos signos dibujados del sonido

en el ansia
de la esperanza
entre
palabra
y palabra

abril 10, 2006 6:55 p.m.  
Anonymous Anónimo said...

Que se laven en fuego tus desencuentros,
para verter en tu sangre
el sabor innombrable de mis letras.

abril 10, 2006 10:03 p.m.  
Anonymous Anónimo said...

Querido Poeta buscador de palabras,te ofrezco varias opciones para encontrarlas:

Puedes con tu crisis partirme el cráneo en dos para ver que hay dentro
Darme un golpe certero en la sien y arrancarme la sensibilidad con unas tenazas ardientes.
Extraerme todo el jugo por absorción de tus labios.
Derramarme en un goteo por los rincones de tus silencios.
Vaciar las cuencas de mis ojos curiosos.
Jugar conmigo hasta que el olor de mi putrefacción te obligue a incinerarme para obtener de mi las últimas palabras: las del olvido.
Sdmirar mi hoguera para escuchar mis últimas palabras crepitar.

Si no encuentras cómo seguir morirá tu expresión más exquisita y sugerente. Y yo con ella.

Espléndido texto. Te beso la inspiración.

abril 11, 2006 3:31 a.m.  
Blogger Enigma said...

asi es como debe ser...

Saludos

El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra

abril 11, 2006 9:17 a.m.  
Anonymous Anónimo said...

Ayer estuve leyendo tu búsqueda de ""la palabra"". Me asocié en silencio a tu proceso...pero como no tenía palabra no pude hacer ningún ritual.
Esas búsquedas me hacen acordar a aquel señor que regalaba rosas o a aquel otro en que le aparecían, en un proceso interminable, nuevas hojas del libro que leía.
Peor le fue a un personaje de una novela que buscando la eterna juventud, le aplicaron un tratamiento que le provocó una elefantiasis impresionante: el pobre no podía ni sentarse ni dormir porque no había mueble que soportatara su peso; peor aún, llegó un momento en que tuvo que resignarse a permanecer dentro de su casa porque no podía salir de ella, toda salida era pequeña para él. En definitiva, cada uno construye su propia celda.
Un abrazo de osos.

abril 12, 2006 1:46 p.m.  
Blogger fgiucich said...

En esta búsqueda de la palabra es posible que en lugar de la sobredósis o el calibre 38, busques papel y lápiz, para encontrarla tú mismo. Abrazos.

abril 12, 2006 8:49 p.m.  
Blogger unsologato said...

Gato agradecdido, agradece.
Gato amigable abraza y saluda de beso a cada uno de los comentaristas.
(Para Bai, doble beso)

Adioses y farewelles...

abril 13, 2006 9:08 a.m.  
Anonymous Anónimo said...

(Para miGato, un sol y dos besos dobles caracoleados en mis labios de olas.)

abril 15, 2006 12:51 p.m.  

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