lunes, septiembre 21, 2009

(Fotográfica 5092)



No son fotos reales pero se disparó con certeza sobre el objetivo. La complicidad de la luz en esos niveles de tristeza provocó un encuadre que imita el vómito de un terciopelo a resguardo de cualquier otro salvajismo. También puede haber sido una ventana saqueada antes que toda transparencia vital desviara los cuerpos hacia ese ángulo de fuga y abyección. Otra similitud con la crueldad de esos clavos lacerantes puede ser coincidencia de orgasmos múltiples e implumes, pero sin ninguna proyección de cielo cenital-genital. La foto se siente en el ombligo antes de mutar la piel en piedra de sacrificio. Ni el papel higiénico enmierdado donde fue impresa por vez primera, ni el periódico donde se exhibió un fragmento de su resolución final, alcanzan para develar el simulado enigma. La hipótesis menos aleatoria representa a un hombre penetrando felinamente a una mujer disfrazada de mesa ratona donde se celebra una última cena sin comensales, ni posteriores salvaciones eucarísticas. La combustión de esas impresiones de mala calidad no terminan de aniquilar totalmente la imagen que aún se retuerce en los ojos del no vidente que disparó sobre sí mismo.


Foto unsologato.

3 Comments:

Blogger Marimé said...

Ja
Pare de sufrir, poeta!!!
Muy bien dicho el encierro nauseabundo, insoportable, hay que reconocerlo.
Amén, y que sean las aperturas.

septiembre 22, 2009 8:10 p. m.  
Blogger Rey muerto said...

Pintas angustias envueltas en luz, insinúas cambios de condenas por frescura.

Eps, eso equivale a transitar hacia una nueva belleza.

Me gustó.

Beso ingrávido

septiembre 24, 2009 6:30 p. m.  
Blogger Frank H. said...

navego por su texto, poeta - aprendo palabras castellanas que parecen conocidas, pero que deben afilarse.

un abrazo fotogénico impulsivo!

http://elbodegon.blogspot.com/

septiembre 27, 2009 11:41 a. m.  

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