viernes, septiembre 02, 2005

El sueño de la casa impropia

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Todo comenzó como un juego pero se fue complicando hasta límites impensados. El problema es la cantidad de cosas que la casa exige para que se abran las puertas y ellos puedan circular libremente. Por ejemplo, para salir de la habitación en las mañanas deben indefectiblemente realizar cuatro operaciones consecutivas; la primera es tomar el cenicero de cristal y darlo vuelta al lado de la lámpara que está sobre la cómoda, la segunda es encender y apagar la luz veinticuatro veces consecutivas, la tercera cosa que deben realizar es dejar caer un almohadón desde la altura del televisor y la cuarta cosa queda al libre arbitrio de ambos. Por esta última cosa es que no pudieron salir de la habitación y se quedaron todo el día en cama. El mal humor que provocó el hambre afectó sensiblemente los actos que debieron realizar al día siguiente.

Ella es quien recibe los mandatos de lo que se debe ejecutar cada día. Así quisieron que fuese cuando aceptaron, de mutuo acuerdo, las reglas de ese juego que les prometía fama y un premio suculento. Saben que si quisieran dejarlo, las puertas de la casa no volverían a abrirse y perderían todas sus pertenencias. Entrar por la fuerza es algo que ya a nadie se le ocurre.

Los mandatos de la casa se han ido complicando cada vez más y ambos están llegando al límite de sus fuerzas. Antes de ayer, ella para poder salir del baño tuvo que vaciar todos sus frascos de perfume en el wc. Eran perfumes caros y salió del baño al borde del llanto y la náusea. Ambos saben que la cosa ya no es sostenible por mucho tiempo, pero la casa –astutamente- se las arregla para mantenerles las esperanzas y aleatoriamente cambia los actos que abren puertas por cosas muy simples: rascarse la cabeza con un lápiz rojo dos veces mirando hacia el sur o dejar caer una moneda dentro de un zapato negro.

Pasan las semanas y el juego se hace intolerable. La cantidad de cosas que deberán hacer para poder salir de la habitación es inconcebible, otro tanto para poder descolgar el teléfono y pedir auxilio e igual de complejo será abrir la ventana para que se renueve el aire y al menos puedan seguir respirando...


Foto unsologato.

13 Comments:

Blogger LostCause said...

Así es cómo uno se complica y convierte la conviencia en una cárcel. Me encantó este texto, hace tiempo q no te leía.

Saludos :)

septiembre 02, 2005 10:21 a. m.  
Blogger Minimálica said...

Como una casa tomada...

septiembre 02, 2005 10:30 a. m.  
Anonymous bai said...

Es como cuando en la película de terror, la chica oye ruido allá afuera y acaba de escuchar en las noticias que un perturbado anda asesinando por el barrio y ¡sí! ella abre la puerta y pregunta: ¿hay alguien ahí? Todos sabemos cuál es la siguiente secuencia (sobretodo si la peli acaba de empezar y ella es rubia rubísima...)

¿Por qué aceptaron las reglas si no las quieren romper? Pues qué quieres que te diga... ¡Que se aguanten y sigan hasta el final!

Me gusta que escribas angustias absurdas como esta: me doy cuenta de lo que me cuesta deshacerme de ciertos hábitos de coherencia para escribir. Y a veces me gustaría ser una loca descarriada con esto de los relatos. Algún día pintaré algo más que vidrios... ¡Me ha encantado tu cuento de hoy, UnSoloGato! Un beso.

septiembre 02, 2005 10:51 a. m.  
Blogger pasajera desconocida... gatalma said...

salud!!! por la realidad...
salud!!! por los sueños que ya no se realizaron...
Salud!!! por el circo de la vida que alcanza para todos...
salud!!! por ud. señor cuchopeta y su pluma...
salud!!! por su relato...
y salud tambien!!! por los sueños venideros....
saludos gatunos con aroma a moka, nos vemos pronto...

septiembre 02, 2005 12:44 p. m.  
Blogger Altamar said...

Compadre, que foto.. me encant'o... y sus textos... complementandose como siempre, abrazo desde ac'a.

septiembre 02, 2005 1:45 p. m.  
Blogger Pilar said...

me dio como algo en el estómago, asco será?... me imaginé altiro el olor de la habitación, a cuerpos pero con la mezcla de desesperación y angustia es una pudrición asfixiante, porque tendré tanta imaginación olfativa digo yo...
Saludos niño creador de olores.

septiembre 02, 2005 2:25 p. m.  
Blogger Ángel mutante said...

Gato, Gatito. Con esto me dejaste con la claustrofobia a 1000. Excelente!!!

Besito encerrado.

Chaoooo.

septiembre 02, 2005 2:30 p. m.  
Blogger karo said...

HOLA.
LLEGUE AKI POR UNA KASUAILIDAD.
ME AGRADO MUCHO KON LO K ME ENKONTRE.

SALUDOS!

septiembre 02, 2005 4:23 p. m.  
Blogger ESTRANGED- said...

Bonito lugar.


saludos.

septiembre 02, 2005 6:28 p. m.  
Blogger A.Ocampo said...

hasta yo quede ahogada, angustiada, desesperada. q horrible la sensacion...

septiembre 04, 2005 3:16 p. m.  
Blogger Magda de los devastados said...

Una casa siempre trae sorpresas incorporadas a las manillas de las puertas, igual que tus cuentos la traen en sus ventanas. Besos, disculpa las ausencias, estoy metida en un reloj sin salida.

septiembre 04, 2005 3:18 p. m.  
Blogger Alan's psychedelic breakfast said...

Me quede pegadisimo con la foto...

Saludos gato paparazzi

septiembre 05, 2005 12:28 a. m.  
Blogger frank said...

¿de qué vamos por el mundo?

¿seres "humanos" - pensantes y decisivos?
¿astutos engendros que lo aprenden todo?

o,

¿maniquíes de nosotros mismos?
... enredados en los hilos de nuestras propia reglas insensatas?

el Gato lo plantea como sólo el Gato podría hacerlo - doblegando el arte y poniéndolo en un plato ante nosotros.

Gracias Gato Genial!

septiembre 05, 2005 7:47 p. m.  

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