domingo, enero 16, 2005

El calígrafo.



El emperador mandó a llamar al mejor de sus calígrafos y le encargó un estandarte donde debía escribir el signo que sellara definitivamente la paz con sus enemigos. El calígrafo preguntó sorprendido, cuál era ese signo que debía escribir. El emperador le dijo: -Tú sabrás, de lo contrario lo pagarás con tu vida.
El calígrafo se encerró cuatro días con sus noches y ensayó la escritura que debía poner en el lienzo. Sabía que lo que le habían pedido era imposible de realizar, pero no perdía nada con intentar algunos trazos que se aproximaran a la idea que exigía el monarca.
Cumplido el plazo, presentó el estandarte al emperador y sus ministros; todos se rieron al de esa idea allí expresada y el emperador mandó inmediatamente a degollar al calígrafo. El calígrafo aceptó su destino sin una sola queja.
La noticia se propagó por el reino y el estandarte que pintó el calígrafo recorrió las ciudades y llegó hasta la frontera de los enemigos, que al verlo, encontraron los trazos tan bellos y el sentido de esa idea tan justo y equilibrado que ofrecieron sellar la paz en honor a la memoria del autor del estandarte.
Posted by Hello

2 Comments:

Blogger frank said...

A los humanos nos redimen sólo dos cosas - una es el Arte.
(de la otra hablaremos en otra ocasión)

Usar el Arte sólo para redimir - es decir, devolverle la mano.

enero 15, 2005 8:25 p. m.  
Blogger unsologato said...

Para mí la redención viene por la belleza y el amor, el arte conjuga ambas.

enero 16, 2005 1:57 a. m.  

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