miércoles, diciembre 15, 2004

Nombres y alias.

Cada uno elige su alias. Elige una apariencia que permitirá la ilusión de ser virtual y ser llamado por otro que tampoco usa su verdadero nombre. Si todos los nombres son igual de arbitrarrios, entonces no hay por qué preguntarse tanto. Quizás es un juego un tanto esquizoide, pero el hecho de que sea un juego, ya nos libera de consejos antiescapistas.
¿De qué nos ocultamos realmente?
¿Por qué unos dicen sus verdaderos nombres, aunque no sé si tan verdaderos si sólo tienen la virtud de haber sido puesto por los padres, y otros dicen lo que viene de su fantasía?
¿Qué diferencia hay entre unos y otros?
La variedad de pseudónimos enriquece esta vida virtual. La mayoría de las veces nos arranca una sonrisa o nos sugiere algún tipo de ensoñación. Lo cierto es que las máscaras abundan y sobreabundan y nos permiten simultáneamente, ocultarnos y descubrirnos. Y así nos justificamos y nos seguimos preguntando e inquieriendo...
Después de todo, no somos cabalistas que buscan el nombre de dios, sino sólo jugadores que hacen clic en un nombre y abren una nueva ilusión...

4 Comments:

Blogger notemetasenmivida said...

yo me oculto, y la gente me encuentra.
yo no quiero que me vean, y la gente lo hace.
y me pregunto porque, y me respondo solo.
asi es mas atractivo voyerear... :D

diciembre 15, 2004 9:57 p. m.  
Blogger frank said...

Somos en realidad tres personas.
(dejando aparte a los esquizofrénicos)

El que somos.
El que los demás creen que somos.
Y el que quisiéramos ser.

Esto de los blogs, los nicks y el secreto virtual nos da la oportunidad de ser los que quisiéramos ser.
¿Cuánto hay del que en realidad somos? - eso depende de cada uno.

diciembre 15, 2004 11:04 p. m.  
Blogger Isabel Llanten said...

Lo que aparece en la cédula de identidad es el nombre que nuestros padres eligieron.

Nuestro alias es el nombre que nosotros elegimos, "nuestro" nombre.

diciembre 16, 2004 7:29 p. m.  
Blogger Kika said...

Yo no sé. Algo hay de que en los blogs "somos lo que queremos ser", aunque por ser sólo "yo", me he metido en muchos problemas. A veces vale la máscara. Al menos protege de los golpes. Qué duros pueden ser los otros, siendo parte del mismo cuento. Hoy quiero un poquito de ternura.
Saludos.

diciembre 17, 2004 4:41 a. m.  

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